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La investigación se orienta desde hace unos años en el ámbito de la relación existente entre los tres sistemas: psicológico, neurológico e inmunológico. Esta nueva rama de la ciencia tomó para nombre:
Los trabajos de R.
Ader (“psychoneuroimmunology: interacciones
betwen the nervous system and the inmune
system”.
Lancet, 1995; 345: 99-103) comienzan a demostrar la exactitud de esta investigación; dice: “el pedido
neurogeno del sistema inmunitario pasa por dos grandes vías:
las fibras eferentes simpáticos y el eje endocrino neuro hipofisario hypothalamo”, “el
sympatectomia empeoran la decadencia de una alergia o de una artritis experimental”.
Recuerda también:
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las singulares interacciones observadas en clínica: una parálisis, central o periférico, altera la clásica simetría topográfica de la poliartritis rumatoide protegiendo al miembro deficitario del desarrollo de nuevas lesiones articulares.
Y sobre todo esto:
Ahora, cuestiones se plantean:
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¿por qué la psoriasis se localiza en territorios
metamericos cutáneos preferenciales y diferentes de los acerca del eczema?
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¿por qué existe una alternancia entre el eczema y el asma?
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¿por qué razones aparece una patología cutánea o visceral que estaría en relación directa con la tensión?
La relación entre el sistema está en el sentido “psiconeuroinmunologico”, en el sentido “neuropsicoinmunologico” o entonces “neuroinmunopsicologico”.
La tensión
Para responder a estas cuestiones, es necesario reconsiderar el concepto de tensión dividiéndola en dos entidades distintas: la tensión exógena y la tensión endógena. Este concepto de tensión endógeno es la base de mis investigaciones sobre algunas patologías inmunitarias (asma, eczema, psoriasis). Limitar al concepto de tensión exógeno no puede establecer las respuestas a las cuestiones planteadas (tipo de patología, órgano objetivo). Existe pues, obligatoriamente, una relación entre estas patologías y los territorios
metamericos cutáneos (o visceral) donde se manifiestan. El vínculo existente entre la localización cutánea
y el sistema nervioso central es el sistema simpático; por consiguiente o terminándose a la piel, pasa por el enlace de los ganglios
espinales antes de incorporarse al sistema central por la vía medular.
Es pues sobre este curso que es necesario buscar el porqué de la predilección a una respuesta patológica cutánea (o visceral).
Mis trabajos demostraron que existe un proceso inflamatorio resultante de una restricción de movilidad articular del piso vertebral en relación con el territorio
metamerico interesado. Esta ignición se traduce en una compresión ligera de la fibra nerviosa, referente principalmente a las fibras muy
mielinisadas, conductoras de la información fina de tipo “picadura” - “un perfecto riego de los nervios es indispensable. La disminución de la contribución sanguínea por compresión, espasmo, trombosis o embolia arterial determina desordenes de la conductibilidad nerviosa”. (El
sistema nervioso periférico. Pr. individuo
Lazorthes.
Masson Editor). Esta desaparición de la información cutánea de tipo picadura, acompañada de una respuesta
vasodilatadora, en favor de una información limitada a la sensación de quemadura, sin respuesta eritematosa (muy raramente por una violenta vasoconstricción?), perfectamente se pone de relieve por una percusión ligera del territorio cutáneo cuestionado con ayuda de un instrumento de acupuntura tradicional dicho “flor de ciruelo”. El levantamiento de esta restricción de movilidad articular permite a la piel encontrar casi instantáneamente su información fina y su reacción eritematosa, allí donde no existía ya en la prueba anterior. Pienso que es en respuesta a información falseada procedente (real o proyectada) una zona
metamerica precisa a que el cuerpo responde de manera lógica por lo que se piensa ser una patología.
Lo afirmo a los resultados obtenidos desde hace veinte años: dado que se eliminó la información parásita, todo vuelve a entrar en el orden de sí mismo. Mi trabajo no está en contradicción con las investigaciones actuales sobre el
psíconeuroimunologia pero la lógica es diferente: existe en el sentido de
neuroinmunopsícologia.
¿Por qué?
Si inicialmente, para una causa X o ALLÍ viene a a producirse una desestabilización de la armonía estática de un individuo: resultará distintas restricciones de movilidad articular de una serie de pisos del raquis, generando reacciones inflamatorias que van ligeramente comprimir las fibras y a falsear la información cutánea o visceral. A esta información el sistema central va a establecer una respuesta lógica que traduciremos en una patología. Esta patología va perturbar el tema y a modificar su comportamiento
psicoafectivo en el tiempo. Mis trabajos demostraron que existía un ataque siempre del primer piso torácico que implicaba una repercusión sobre el ganglio estelar, en todos los casos de desajuste del sistema inmunitario. Son las combinaciones dominantes entre distintos pisos, a la imagen de un acuerdo musical, que van a implicar la diversidad de las respuestas “patológicas” y sus localizaciones.
Ejemplo:
una combinación entre el primer piso torácico y el primer piso cervical podrá dar una respuesta alérgica en la nariz y/o los ojos.
¿Por qué vía?
Abren en primer lugar un paréntesis: en el cuerpo humano, todo es controlado por la acción antagónica de los sistemas simpática y parasimpática. Para simplificar: uno será “el acelerador” y otro “moderador”. ¿Por qué red nerviosa se realiza el reglamento de las respuestas secretorias de la nariz y los ojos? Uno (parasimpático) de alto origen, en el primer segmento cervical consigue el ganglio palatino sphéno. Otro (comprensivo) de origen bajo, resultante de los primer y segundos segmentos torácicos donde se encuentra el centro medular
cilio-espinal de
Budge. Remonta por el ganglio estelar y el plexo péri-carotidien para alcanzar el ganglio palatino sphéno, de ahí van todas las fibras vasodilatadoras y secretoras que
inervan la mucosa nasal, y alcanzar en final las glándulas lacrimales. Detalles volver a cerrar la ventana para volver de nuevo aquí)
Si se sigue mi razonamiento, todo disfuncionamiento secretorio o toda reacción dicha “alérgica” que se manifiesta en este sector debe ser la consecuencia de un ataque referente al primer piso torácico y el primer piso cervical, que lo recuerdo estoy en relación muscular indisociable. Mi práctica justifica este razonamiento. Será diferente si a este “acuerdo” acaba de sobreanadir una nota suplementaria resultante del piso vertebral en relación (en un sentido) con el hígado (o en otro) con el páncreas. La primera combinación se traducirá al cuero melenudo, por un eczema, el segundo por una psoriasis. Por supuesto que este sistema no puede desarrollarse aquí en toda su complejidad, pero puede resumirse de esta forma.
Me es ahora posible reanudar lo que dice R.
Ader modificándolo ligeramente para ampliar la comprensión:
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las modificaciones comportamentales y emocionales que acompañan la percepción inconsciente de los mensajes nocivos resultantes de algunas zonas corporales, por el sistema central, y los esfuerzos para adaptarse, implican modificaciones endocrinas neuro complejas en repercusiones inmunológicas en los territorios en cuestión.
A este esquema perceptivo inconsciente, que nombro tensión endógena, y que perturba el equilibrio
psicoafectivo del tema por la simple presencia de una patología que la medicina no puede explicar, viene a sobreanadirse la percepción del medio ambiente o tensión exógena que se encuentra ampliada por este desequilibrio fundamental.
Allí se encuentra la clave del
neuroinmunopsicologia
Antonio R.
Damasio, profesor en departamento de neurología de la universidad de Iowa, en su libro titulado “el error de
Descartes, la razón de las emociones” (ED. Odile Jacob), dicho en su introducción:
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“ME que separa concepciones
neurobiologicas corrientes, avanzo la idea que los circuitos neuronales que son la base de la percepción de las emociones no se localizan sino que en lo que solemos llamar el
sistemo
limbico, como el se dice tradicionalmente. Pienso que figura también en algunas partes de la corteza préfrontal, y también, y es más importante, en las regiones del cerebro donde se proyectan y donde se integran las señales procedentes del cuerpo.”
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“Me represento la percepción de las emociones a la manera de la observación, desde una ventana, de un paisaje continuamente cambiante, en quien figuran objetos en movimiento, más o menos luminoso y más o menos ruidoso. Este paisaje es en realidad el cuerpo: presenta una estructura, constituida por la distribución en el espacio de estos objetos (son los órganos internos: corazón, pulmón, intestinos, músculos); y es caracterizado por un “estado”: es la luminosidad y los ruidos que estos objetos emiten, señales que traducen su estado funcional en cada momento. En líneas generales, la percepción de una emoción dada corresponde a la información sensoria procedente de una determinada parte del paisaje corporal a un momento T. ella tiene un contenido específico (es el estado del cuerpo); y se basa en la aplicación de los sistemas de neuronas particulares (se trata del
sistema nervioso periférico y las regiones cerebrales que integran las señales relativas a la estructura y al reglamento del organismo). Dado que la percepción de este paisaje corporal puede yuxtaponerse en el tiempo a la de otra cosa que no forma parte del cuerpo (o al recuerdo de esta otra cosa), las percepciones de emociones pueden convertirse en clases de “calificativos” para estas otras cosas”.
Es un libro claro y pasionante del que sólo sabré recomendar la lectura a todos los los que estos problemas interesan.
La percepción del medio ambiente y las emociones que se derivan se superponen a la percepción de nuestro cuerpo.
Lo que se demuestra era necesario demostrar, las modificaciones del comportamiento emparentado
psicoafectivo de un tema son condicionadas por la percepción inconsciente del buen funcionamiento y el buen estado de su cuerpo.
Se vuelve de nuevo a la teoría de la información “fantasma”, a la tesis del
neuromatriz y al
neurofirma (ustedes y Su Salud
N°19). Se me quita de constatar que sean los psiquiatras que hagan avanzar la investigación inmunológica y espero que estarán más abiertos que los
alergologistes para incluir mis propios trabajos.
Reconsidero a esto quien me había dicho el Pr. Dominica Bertrand, aconsejar técnica de Ministro de Salud, cuando lo había recibido en 1994:
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